Estimados lectores, en especial mis conciudadanos guayaquileños. Permítanme dedicarle unas líneas a un acontecimiento importante en la historia del Ecuador que se llevará a cabo el próximo 23 de febrero del 2014.

Como muchos otros guayaquileños, desde muy pequeña estuve envuelta en la realidad social, económica y política de mi ciudad, básicamente por crecer rodeada de maestros, otros servidores públicos y emprendedores que realizan actividades con impacto social, por lo tanto, conscientes de que la evolución y desarrollo de Guayaquil son de facto primordiales en la historia del país.

Con historia

Guayaquil, hace 20 años, es lo que ustedes pueden visualizar, por ejemplo, en la Esmeraldas de hoy. Sólo para hacerse a la idea del nivel de pobreza que experimentaba la ciudad, siendo el motor económico principal del país, aportando mucho y recibiendo sobras:

¿Una tierra con tanta riqueza…? Sólo los barrios del centro disfrutaban de calles pavimentadas, el resto teníamos que vivir con los pies enlodados, situación crónica en época lluviosa y que provocaba que los barrios periféricos, suburbios y barrios marginales se vieran presas de las enfermedades derivadas de la insalubridad del lodo, los charcos y los pozos formados a raíz de las inundaciones. Con una absurda escacés de agua potable y alcantarillado, estando los guayaquileños, a merced de otras enfermedades derivadas del agua de consumo mal tratada, por el transporte del agua en Tanqueros y su almacenamiento en tanques caseros, que en la mayoría de casos se llenaban de los famosos “gusarapos” o “tirapatadas”, como se conocen vulgarmente a las larvas de mosquitos y gusanos que viven en el agua, teniendo que hervirla siempre para que el impacto en la salud sea menos peligroso. Con un tratamiento de aguas servidas propio del S. XVIII y un tratamiento de basuras que, solo de contarlo, martiriza hasta el ser más sucio.

La infraestructura vial de la ciudad era tan simple como tener una pista de carreras para principiantes, en una ciudad tan poblada y lluviosa donde eran necesarias vías sobre tierras, puentes y una óptima reestructuración vial para conectar al pueblo con las zonas industriales. El aeropuerto, bueno, qué decir de ello que no se haya dicho ya en las noticias: sucio, a merced de los “roba-equipajes” que proyectaban una llegada a Guayaquil terrible, una brigada de control y seguridad de risa y propio de la mafia siciliana.

Guayaquil en esos tiempos era una tierra de pocos, del mejor postor y del gringo que ve la pobreza como una atracción turística alucinante. Y esto, es sólo lo que pudieron observar mi ojos en aquellos tiempos. 

En los años 90, el rumbo de Guayaquil dio un giro de 360º con León Febres-Cordero a la cabeza ejecutando un saneamiento político y estructural profundo, y atacando paulatinamente los principales focos de vergüenza de los guayaquileños, habitantes en una ciudad como sub-ciudadanos.

En el año 2000, en plena depresión económica y social ecuatoriana, Jaime Nebot Saadi, hombre del pueblo que conoce muy bien al pueblo, al que muchos de nosotros hemos visto en persona al menos una vez, tomó las riendas del motor del Ecuador, Guayaquil, y avanzó las obras cimentadas por el antiguo alcalde a una velocidad de vértigo mediante la optimización de los recursos económicos y la aplicación de políticas sociales que, aunque no toque todas las puertas, sí toco las de la mayoría, lo suficiente para provocar un progreso en cadena. Es claro que ningún gobernante es impoluto, pero el que trabaja para el pueblo y demuestra su amor con acciones, es aquél que vale para representarnos.

Con presente

Recuperamos la confianza, recuperamos el orgullo, pero muchos de nosotros, hijos de Guayaquil expatriados, vemos con unos ojos fulminantemente brillantes y llenos de esperanza al Guayaquil de ahora. Volver a nuestra tierra y sentirla decente, no solo se paga con impuestos, no tiene precio.

Ahora Guayaquil es de los guayaquileños y es orgullo de todos los ecuatorianos. Más limpia más organizada, más ordenada, más presentable. Somos una ciudad libre y en proceso de desarrollo, nunca más en el permanente subdesarrollo.

Aún hay mucho por hacer, mucho por construir, mucho por limpiar, mucho por crear, combatir una delincuencia que no proviene por la falta de empleo sino el exceso de vagancia y de políticas penales propias de castigos del colegio. Combatir la exclusión social, de aquellas caras pobres relegadas a los barrios marginales; fruto de la desinformación , el analfabetismo, la ignorancia, y la cruel demagogia.

No es más inteligente quien habla más bonito, sino quien habla con la razón. No es más apto quien propone más obras, sino quien las plantea y las sabe ejecutar.

… Qué futuro!

“Vamos a llegar al peor de los mundos”**, sí, pero no por tener casas sin habitar y familias sin hogar. Sino por la irresponsabilidad y la falta de humildad de conseguir la omnipotencia, por alimentar el ego. Sumados a la carencia del sentido de trabajo en equipo, del significado de colaboración y del objetivo del bien común.

Guayaquileños, el próximo 23 de febrero decidimos el futuro de nuestra ciudad, y que además afectará al país por entero.

A los hechos me remito y a la razón apelo. No nos dejemos engañar por aquellos que son absolutos en sus discursos, sino coherentes en sus acciones. Tengamos criterio. Discriminemos basándonos en nuestra propia historia. La vida no es blanca o negra, está llena de colores. No es cuestión de la edad de las ideas, sino de la calidad de las mismas y de la destreza con la que se ejecuten. ¡No es oro todo lo que reluce, ni es sano todo lo que es verde!

Un pueblo que se sujeta a un sólo pensamiento corre el alto riesgo de estancarse en una sola consecuencia. 

No les diré cuál es la mejor opción, la decisión es de ustedes, cada uno conoce su propia realidad y tiene derecho a ejercer su propio criterio, pero seamos sensatos. Ustedes son la voz, y canten bien alto al tono de “Guayaquil de mis amores”.

**Frase del Presidente Rafael Correa que apunta en todos sus discursos cual dictado, en la crítica sobre la crisis social europea-estadounidense.

Lago Agrio

Este es un homenaje y una reflexión dedicada a todas aquellas personas víctimas de los atropellos de una civilización deshumanizada…

Tierras Manchadas

Cuando la humanidad no le da valor al ser humano,
miro la tierra y me regocijo;
Cuando mis ojos se llenan de lágrimas por perder a los míos,
me sumerjo en el rio y me tranquilizo;
Cuando siento un grave pesar en mi alma,
respiro el fresco aire y me sosiego;
Cuando el fuego tropical me abrasa,
busco un árbol y me refugio.

Mas cuando por la avaricia de los hombres:
mi tierra sea crudo, mi río sea negro,
mi aire esté sucio, mi árbol sea serrín,
mis manos estén manchadas,
mis animales sean extintos,
mi pueblo esté enfermo,
y no haya más huella de lo que fue
que el exterminio de lo que ahora es…

Está en mí luchar por la justicia,
está en mí recuperar el aire,
está en mí limpiar el crudo de mi tierra,
está en mí dar claridad al río,
está en mí replantar mi árbol.

Mas será Dios a quien deban rendir cuentas todos aquellos
que cegados por una material fortuna,
la naturaleza los desmaterialice y los regrese al polvo,
al sucio polvo que forjaron para si.

Atte.
Carol Cueva

No te aflijas, no mereces compasión, ¡mereces respeto y admiración!

“Todo delincuente, grande o pequeño, de alta sociedad o ínfima plebe,
algún día pagará su delito, alguno escapará a las leyes de los hombres,
pero no escapará de la justicia divina”
Eugenio Espejo (1747-1795)

Cholo soy, del poeta argentino Boris Elkin (1905 – 1952)

La desigualdad y la pobreza en América Latina, no es sino un triste ¡Ay de mi!, un título más que darle a la bochornosa realidad que  vive nuestra Pachamama. Y es que, me vienen a la mente grandes frases como la que reza el macrocrítico Eduardo Galeano en su libro: “Las venas abiertas de América Latina” para encontrarle un sí, un sentido: “(…) Por el camino hasta perdimos el derecho de llamarnos americanos. Ahora América es, para el mundo, nada más que los Estados Unidos: nosotros habitamos, a lo sumo, una sub América, una América de segunda clase, de nebulosa identificación”

Le brillan los ojos a uno, con atisbos de alegría, solo de pensar que estamos avanzando, sólo de hacernos a la idea de que las cosas están cambiando, que su rumbo es para mejor. Ver a Brasil, Chile y México en todos los periódicos del mundo, que tengan un puesto fijo en la sección de economía y negocios como las actuales vacas lecheras, como los destinos top, cómo suben en los rankings. Ecuador, que con bombos y platillos defiende su cambio de modelo y anuncia ser “una patria diferente” (veremos cuánto), apostando por sanear la deuda externa y mejorar la educación y la salud. Que Colombia o Perú avanzan con paso firme en su desarrollo, impulsando las innovaciones, el comercio exterior, el comercio electrónico, entre otros, abriéndose mejor al mercado.  Read the rest of this entry »

Flujo invertido

Interesante es ver que el flujo de inmigración cambia su rumbo, esta vez de España hacia Ecuador, Colombia, Brasil o Perú. Principales emisores de la comunidad inmigrante que hace poco menos de 5 años era muy latente en Europa y aún lo es, aunque va reduciendo su medida.

Ahora, y como siempre, los ciclos se invierten y las personas que no encuentran una oportunidad en su país de origen, buscan salida en otro lugar. Esto de “No ser profeta en tu tierra” te lleva a buscar serlo en otro lado, donde sí te escuchen.

Lo bueno de todo es, desde mi punto de vista, que pese al drama que de por sí conlleva la inmigración, espero, y creo que así será, que las personas que se aventuran hacia América Latina tengan mucha suerte, respeten la cultura y sobre todo, respeten a las personas. Seguro que serán bien tratados pues nosotros somos naturalmente acogedores, lo que hará que la situación de empezar de nuevo sea mucho más ligera y llevadera. Mejor experiencia de la que muchos latinoamericanos tuvieron en Europa (España, Italia y Francia, principalmente).

¡Las personas de provecho, que sean bienvenidas! 

Por nuestra parte, creo que debemos aprovechar los recursos intelectuales que estas personas nos pueden aportar, ya que pueden ser de gran aportación para el desarrollo de la región. Los valientes que deciden buscar mejor fortuna en otro lado, son más valiosos que aquellos quejosos de su desdicha y no hacen nada para remediarlo. 

Privilegiado aquél país, seleccionado dentro del mapa, donde la fuga de cerebros decida instalarse.
¡Lo importante no es recibirlos, sino saber aprovecharlos!

Cuestiones Competitivas

BLOG

El reciente Informe Global de Competitividad publicado por el Foro Económico Mundial no ha dejado indiferente a nadie y es que, mientras vemos que países asiáticos ascienden escalones en el ranking a la velocidad de Bolt, otros países como Chile (34º) se echan las manos a la cabeza haciendo sumario de los últimos 10 años en el ranking, que resiste cual Jefferson Perez en la pista manteniéndose a la cabeza de la región Latinoamericana, superado sólo por Puerto Rico (30º) al que yo también considero latinoamericano, pero pocos periódicos (más bien ninguno aparte del puertorriqueño según encontré) han tenido la delicadeza de acordarse de que también Puerto Rico pertenece a la región.

¿Quién más? Podría nombrar otras estrellas mediáticas como México (55º), Brasil (56º), Perú (61º), Ecuador (71º) o Venezuela (134º)… pero si queréis saber más, ved la lista completa.

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