Después de una larga pausa y reflexión sobre la forma en que se encamina nuestra huída de la depresión del S. XXI, me vienen unas cuantas dudas a la cabeza que he intentado razonar desde una prudencia sesgada por el conocimiento de la materia.

La globalización trae consigo grandes soluciones (bajos precios) y graves problemas (empresas deslocalizadas y gente sin empleo).

Creo fehacientemente que los figurantes de este escenario de crisis hemos olvidado nuestra parte de responsabilidad tanto al entrar en la crisis, como la necesaria para salir de ella. Me explico:

  • Hipotecas: ¿Sinceramente creímos que con el sueldo que ganábamos trabajando para otro (y dependiendo de él) podíamos hacer frente al coste de un préstamo a más de 30 años vista (representando éste una media el 40% de los ingresos de un hogar), teniendo en cuenta el constante encarecimiento de la vida y que posiblemente nuestro salario no aumentase en proporción? No nos engañemos, la irresponsabilidad, especulación y avaricia bancaria se convirtió en un “Cóctel Molotov” al mezclarse con la nuestra (debo decir que desde un parcial desconocimiento de las consecuencias). Además, si los humanos no somos perpetuos, ¿un trabajo fijo lo es?
  • Empleo: Siguiendo con el apunte anterior, un trabajo fijo, es fijo y punto. Un nombre más inventado en el TRET (Estatuto de los trabajadores) para decirnos que vamos a cobrar un poco más si nos echan a al calle. Lo que no significa que el empleador no nos pueda despedir. ¿Qué seguridad te da eso?¡Lo que en realidad cuenta es demostrar quién eres, lo que vales y lo que eres capaz de hacer! Esa es la única seguridad laboral que te puedes proporcionar tú mismo. ¡En España a parte de una crisis de deuda, hay una crisis de dependencia!
  • Consumo: Nuestro modelo de consumo es totalmente imprudente.Y es que, aunque poniéndome en la piel de empresaria parezca un disparate; en la piel de un asalariado una tontería; estar en la piel de un fabricante de ropa de casa me dará cierta razón.

    La batalla acusada del “low cost” ha llevado a multitud de empresas a deslocalizar su producción (ya sea parcial o total) a zonas y países donde se produzca más barato y así ofrecer la mayor cantidad de productos a los consumidores al mismo precio o inclusive más bajos sin casi afectar su margen. Eso está muy bien, todos ganamos ¿o no? ¿Cuántos trabajadores desempleó la empresa deslocalizada? ¿Se han convertido la mayoría en meras compañías de distribución? ¿Hemos dejado la autosuficiencia por la dependencia, sin pasar por el mix adquisición-producción?

    En un escenario global, unos producen y otros compran. Pero, un país comprador que no produce ¿es un buen comprador? Somos un país actualmente fundamentado en ofrecer servicios y una industria principalmente proyectada al comercio exterior (UE). A esto, dependemos de que otros produzcan tanto para  comprar como para vender. ¿Es esto sostenible, quién lo controla?

  • Autónomos y ‘Start-ups’: No logran definir si su decisión fue un sueño cumplido o una pesadilla imprevista: impuestos, cuotas, burocracia, etc. Son unos de los tantos obstáculos con lo que se encuentran para llegar a algo que les permita decir sin peros “Soy mi propio jefe”.

Conclusión: La sociedad del bienestar es propiamente un bien al que estamos malacostumbrados. Si ciertamente, hemos necesitado/utilizado todos alguna vez de la salud (médicos y medicinas), la educación (escolarización y becas), subvenciones (sociales o de fomento empresarial), etc; también es verdad que podemos todos dejar de abusar cometiendo fraude o actitudes impropias que aniquilan la continuidad de los bienes comunes.

Aplicar una política expansiva en las cuotas fiscales y de seguridad social para aquellos empresarios individuales y empresas de reciente creación con capital limitado  para invertir en productos nacionales o personal (mano de obra), hasta alcanzar un máximo en su cifra de negocios, sería una buena opción. <<Inconveniente: fraude y economía sumergida>>

He podido deducir que también es cuestión de cultura y sólo en nuestras manos está el cambiarlo.

Atte. Una humilde observadora.

El conseller de Economia, Andreu Mas-Colell, aventuró que los trabajadores de la administración autonómica “muy posiblemente deberán trabajar más por un poco menos”, dijo el pasado miércoles en una conferencia en la escuela de negocios Esade en Barcelona.

Sin duda esta propuesta traerá las manos a la cabeza a más de uno. Los vicios del sistema no se quitan sólo bajando sueldos ni reduciendo las condiciones laborales. Desde mi punto de vista, lo único que están consiguiendo es que los funcionarios que ya  pasan de todo, pasen aún más.

Históricamente el funcionariado gozaba de unas condiciones más favorables que los trabajadores del sector privado justamente para proteger la atención ciudadana y, estando en la sociedad del bienestar, se pudiera dar a vaso con la creciente población. Actualmente, el funcionariado es una industria más, con la diferencia que hay sectores dentro de esta industria que están excesivamente protegidos cuando no debería ser así. No todos están dentro del mismo saco, aunque todos representen al Estado.

Sugiero que la productividad interna se mida por necesidad de trabajo y de personal. Que la productividad del funcionario sea progresiva, como los impuestos que nos gravan los ingresos, y no al revés como ha venido ocurriendo de siempre hasta hoy.

Conozco funcionarios de todos los tipos, los productivos y entregados; quienes dan lo justo y no crecen ni ayudan a crecer; y quienes pasan de todo y a medida que pasa el tiempo se acomodan en su eterno puesto con su buen sueldo y súper vacaciones. Estos últimos son los más relevantes del funcionariado ya que la gente los tiene más presente y les indigna más ver qué tipo de indecentes se queda con nuestro dinero. ¡Desde luego no es plato de buen gusto!

A esto, Excmo. Sr. Mas-Colell, estúdiese el sistema a fondo y haga propuestas más realistas y menos generalistas.

¡España necesita 3 en 1!

El pasado miércoles 13 de julio tuve el placer de participar como ponente en el evento mensual de Marketing Online: WebBar.

Tuvimos la compañía de Adrià Garcia que nos explicó la diferencia de ser emprendedor en Barcelona y serlo en New York. Recalcó las diferencias culturales frente al riesgo, además del apoyo que se le da al emprendedor y a su proyecto en las diferentes ciudades. “The american dream is over”
¡Todo es cuestión de mucho trabajo y creer en tu proyecto!
Jordi Gerona, cofundador de Eventuo, nos instó a no quedarnos en la espera de encontrar algo nuevo. Podemos empezar copiando, pero debemos hacerlo mejor que nuestros competidores. ¡Debemos actuar!

Los recursos para emprendedores de entorno online en Barcelona no son muchos, pero existen. Debemos ser realistas sobre lo que necesitamos para crecer y luchar por conseguirlo. Lo cierto es que sobre financiación para emprendedores hay mucha publicidad y poca realidad. Esto no nos debe apagar las energías. Si estás frente a posibles inversores debes reflejar cuánto crees en tu proyecto y sobre todo transmitir todas sus posibilidades de éxito.
¡Todo depende de ti, con esfuerzo y dedicación conseguirás lo que te propongas!

Más para el saco…..

La Generalitat destinará a las pymes 2.200 millones de euros en créditos, según acuerdo recientemente firmado entre el Instituo Calatán de Finanzas y Pimec.

Con esto se pretende reactivar la economía catalana poniendo a disposición de los empresarios de PYMEs con nuevos proyectos de crecimiento, expansión e internacionalización 2.200 millones de euros a conceder entre septiembre y diciembre de 2011 y el 2012.

La cosa está por ver y aún más importante es que esta inyección de disponible para la inversión sea un poco más efectiva y real que las que actualmente están a disposición de las PYMEs con más necesidad y menos poder de presión.

Es así como los consumidores solemos lamentar la indignación que sentimos por las cosas mal hechas, los abusos e injusticias ejercidas por las grandes empresas que tienen divididos en innumerables e irresolutos departamentos la solución del problema del cliente.

En mi intento por hacer algo, la semana pasada tuve el ingrato disgusto de discutir, si es que es discutible un abuso, con una representante de Endesa Energía XXI durante largo y desesperante tiempo la financiación forzosa que vienen ejerciendo sobre los clientes en sus facturas desde hace varios meses.

Después de las 2 subidas de tarifa establecidas por el gobierno en 2010, ahora en 2011 con otras 2 subidas, viene sucediendo que retrasan las imputaciones de consumo entre 2 o 3 meses; por lo que nosotros, los ciudadanos consumidores estamos financiando a unos 60 o 90 días a nuestro proveedor de electricidad. Eso sí, ¿cuántos de vosotros sabe qué consumo pertenece a la tarifa anterior y qué parte del consumo a la nueva tarifa?

Esto es lo que se suele negociar entre empresas para tener una liquidez relajada, pero que a los clientes ni se nos ha preguntado. ¡Esto es una broma!

Al discutirlo con la representante de la eléctrica, (quien no me dio su número de representante alegando que no tenía ninguno asignado, lo que se supone que tiene obligación de suministrar al cliente, pero bueno….) me justificó que efectivamente esto viene sucediendo hace algunos meses y que se lo han comunicado muchos clientes, y se debe a un defecto de sistema, por lo que me aconseja llamar a un 90X… porque ella no podía reportar este asunto, no era su división y no podía cumplir con esa función. ¡Qué vergüenza!

Gestiono más de una veintena de contratos y ya no es tema de llamar a un 90X… donde te encontrarás con alguien quien te enviará a otro 90X… porque su compañero te dio el número erróneo y en eso otro 90X… tampoco te van a poder ayudar porque en realidad la gestión se hacía desde el departamento anterior, y así sucesivamente día tras día.

Solución:

Frente a casos como estos, la solución más confortable, aunque no aseguro que efectiva, es acudir directamente con tu factura o cualquier problema parecido que te ocurra a un centro de representación de la compañía que te incordie, que te lo solucione un responsable con un número identificativo, nombre y apellidos – si es que los tiene -. Si no te lo resuelven ipso facto (que en la próxima factura no te vuelva a ocurrir), con esos datos te diriges a la oficina del consumidor con tu carta de denuncia del abuso e interpones la demanda correspondiente.

Soy consciente de que es un tiempo que ninguno tenemos, pero lo cierto es que en España, pese a las numerosas propagandas y conciertos a viva voz sobre integración online de gestión y soluciones del cliente, se sigue atendiendo única y exclusivamente reclamaciones interpuestas por la vía tradicional, a la vieja usanza…

Si como tú, hemos más los que nos movilizamos, hacemos fuerza y evitamos que este tipo de cosas nos afecte el ánimo, la frase “pero nadie hace nada” se traducirá en vergüenza de estado, ya no en la nuestra.

…¿Haces tú algo?

Amusar, de Badalona y de origen quizás paquistaní (por sus rasgos y su acento), estaba cumpliendo con un trabajo el cuál la mayoría de los mortales no nos preguntamos cómo ni quién lo hace. Entre la 1:10am y la 1:20am colgó 4 pancartas de en la calle Urgell de Barcelona (el tramo entre Provença y Roselló) mientras que su compañero (quien supongo tenía asignado el mismo tramo) colgaba aún la primera pancarta con innumerables y afanosas dificultades. ¿Cómo podía hacerlo? Mientras su compañero colocaba las pancartas de una en una con el mecanismo aún por montar, Amusar había atornillado en el trayecto la parte derecha de la pancarta publicitaria que iba a colocar en el poste de luz, con lo que al tocar colocarlas, tenía identificadas las pancartas estropeadas y se ahorraba tiempo y riesgos. Además, tardaba unos 2 minutos por pancarta, todo un récord, mientras su compañero luchaba durante más de 7 minutos en colocar sólo una con la que tenía que hacer malabares para posicionar bien las 2 partes del mecanismo de sujeción. Yo, en mi más absoluta impresión me quedé absorta observando la rapidez y productividad de Amusar, cosa no muy común en los trabajadores con los que estoy acostumbrada a tratar diariamente. Me sentí obligada a felicitarlo por su trabajo y agradecerle su buen ejemplo y me vi conducida a preguntarle por qué trabajaba tan duro. La estrechez de su mano me dio a interpretar que era porque lo necesitaba y además le gustaba hacer bien su trabajo. Su otro compañero no despertó interés en mi, porque su trabajo para mi representaba la productividad normal, lo que estaba acostumbrada a ver por lo que ni me acerqué a preguntarle lo que de sobras sé y viene en diversos y variopintos libros sobre la productividad en España. La conclusión más positiva que saqué de todo esto es que sí hay gente productiva en España, gente que se esfuerza por hacerlo bien y gente que quiere progresar. El problema es que como yo, muchos somos personas que nos acordamos más de quienes tienen mal hacer, quienes son molestos e ineficaces, olvidándonos del reconocimiento que merecen los que hacen lo que deben y lo hacen bien, de manera que la empresa sea eficiente por la eficiencia que demuestran sus trabajadores.

Atte. Una humilde observadora

Hubo un día en el que la almohada o el colchón eran los mejores métodos de ahorro, los mejores amigos de tu futuro, no había espíritu en el mundo al que se le ocurriera perpetrar los sagrados confines de tu descanso, tu dinero estaba seguro, tú decidías su uso y sus alteraciones de valor no alteraban demasiado tus emociones. Y entonces nació el Banco o la Caja, lo que en aquellos días viene a ser comparable con el buen colchón o la almohada. Tener el dinero guardado no te generaba prácticamente ningún beneficio a menos que fueses bien acaudalado; pero lo que es retirar, eso sí que es ir cuesta arriba. La única diferencia es que ahora, según el símil, es el colchón el que decide cuánto vale tu dinero, el que causa alteraciones en tu conducta porque se ha convertido en el mandamás del sistema. No llegas a recaudar ni en dos vidas el dinero de lo que te has gastado en media… y es que, sí o sí lo tienes que conseguir porque el colchón de donde lo sacaste te va a perseguir allá donde vayas para recuperarlo; y es que está todo tan bien montado que la avidez e irresponsabilidad de unos mezclada con la inocencia e ignorancia de otros hace que esto siga funcionando así y se haya convertido en la “Gracia perfecta”.

El ciudadano de a pie, gastando más de lo que tiene, lo que vulgarmente se dice “querer arroparte más de donde te da la cobija” y el Banco cobrándote por 10 veces el interés de lo que prestas (ej.10% de intereses+ comisiones+ revisiones+ avales+…. -si amortizas parte de la deuda no te rebajan el interés-) en comparación de lo que te da por tus ahorros (ej. 1% de intereses anuales por los ahorros que mantengas, si quitas algo no sueñes ni con eso, y encima te obligan a domiciliar la nómina…). Lo mejor de todo es que hemos asimilado éste sistema como algo normal, como algo que debe ser y a nadie le parece indecente, ni un robo, ni usura… Señores, tal y como estamos, la solución no es ser Messi, no es ser Botín, ni París Hilton, lo mejor es ser Banco.

¡De mayor quiero ser banco! (Inspirado por A.P.Q.)

¡Con esto ya está!

Esa es la frase con la que algunos universitarios acaban, según ellos, la etapa de la educación superior en sus vidas. Con la firme convicción de que todo el trabajo referente a la adquisición de conocimientos, suficientes como para ser un buen profesional, está hecha. ¡Gran error!

El siglo XXI está lleno de innovación. Si bien, a lo largo del siglo XX se inventaron casi todas las comodidades tecnológicas de las que disfruta el ser humano hoy en día, el siglo actual tiene como gran deber desarrollar esas innovaciones, mejorarlas y controlarlas. Debemos aprovechar todos los recursos disponibles para mantenernos al día. Disfrutamos de un acceso a toda la información que necesitemos, en cualquier momento y lugar, como no se la hubieran podido imaginar nuestros abuelos. Nuestra lucha es distinta. Nuestros recursos también.

Os voy a explicar una experiencia….

Un día, hace más de un año me vi envuelta en una conversación alucinante, entre colegas de mi misma profesión entablando charlas como esta:

-  Jose: ¿Hola Lucas, cómo va todo tío?
- Lucas: Bien tío, aquí… planificando estrategias para el CRM. ¡Este sistema ERP me ha dejado tirado!
-  Jose: Ya… cuando a mí me falla el SAP para la planificación del SRM se me cae el mundo.
-  Y de pronto aparece Claudia diciendo- ¡Yo nunca he tenido problemas con el ERP HCM!

-  Yo, en silencio, anonadada, decía en mis adentros. ¿De qué estarán hablando estos…? ¡Eso no es español!….jajaja

Y en mi más absoluta inocencia le pregunto a Claudia ¿en qué idioma estáis hablando? Ella me contesta, en “Business intelligence”. ¿No te han hablado de ello en la universidad? Pues la verdad esa clase, si la dieron, me la perdí.

Cuando llegué a casa, tenía todos esos códigos extraños dándome vueltas en la cabeza y decidí averiguar qué eran y aprender a usarlos si me convenía. Descubrí lo siguiente:

  • Jose, se dedica a las compras y establece la planificación mensual de la gestión de proveedores (Supplier Relationship Management –SRM-).
  • Lucas, se dedica a las ventas y establece la planificación mensual de la gestión de la cartera de clientes (Customer Relationship Management –CRM-).
  • Claudia, se dedica a gestionar los Recursos Humanos (Human Capital Management – HCM-)
  • Todos los tres, realizan una Planificación de Recursos Empresariales (Enterprise Resource Planning –ERP-) mediante un sistema de gestión de información integrado y automático como el SAP (es un software de gestión empresarial bastante avanzado)

Vamos, todo lo que buenamente me enseñaron en la escuela de negocios diciendo las palabras completas y en español. ¡Y yo pensaba que me había perdido esa clase!

A lo largo de mi corta y densa carrera profesional me he encontrado con tantos personajes de ficción que se dicen llamar “profesionales”.
Algunos “sabelotodo” que si no saben algo, se lo inventan por no quedar mal, dando una respuesta errónea al empresario que por un mal consejo puede emprender medidas equivocadas y poner en riesgo el futuro inmediato de la empresa. Otros que ponen en tela de juicio mi credibilidad porque, si no sé algo, digo que no lo sé y que lo puedo encontrar o averiguar enseguida; porque reconozco mis errores y los rectifico; porque siempre estoy estudiando o porque no soy de estar envuelta en bajezas de gente ociosa de oficina. U otros, que atacan o maltratan a los clientes como si les estuviesen haciendo un favor de vida o muerte. Que niegan soluciones, respuestas o ayuda, por el simple hecho de no molestarse en buscar, afirmando que si no conocen algo, es porque no existe.

¿Qué quiero decir con esto?

El mundo real tiene situaciones como las que he comentado antes, llena de conversaciones extrañas, de compañeros extraños, incluso de jefes extraños.

Nuestro objetivo debe ser aprender y mejorar continuamente, porque lo único que nos hace mediocres no es el no saber, sino el no interesarnos en saber. Los cambios pueden golpear fuertemente nuestro futuro profesional y si no queremos estar lo suficientemente preparados como para afrontarlos, es mejor que nos dediquemos a otra cosa.

Atte. U.P.

 

¿Te miran con lupa cuando llegas 15 minutos tarde? ¿Si tu horario es de 8 horas acabas haciendo 10? ¿Si pides un permiso estipulado por ley aparte de tus vacaciones quedas automáticamente lapidado?

Permíteme decirte amigo, que no eres al único al que le pasa. En España la mayoría tiene la absurda idea de pensar que trabajas más cuantas más horas dediques a tu puesto de trabajo, que cuándo estás más motivado. Por lo que siempre te encuentras a la típica persona ociosa que está pendiente de tu horario y no trabaja por sólo mirar quién entra y sale y cuándo y para qué lo hacen…
… Y digo yo ¡Que la pongan en la puerta, que así es más productiva!

Esta ecuación es errónea. No todos trabajamos igual ya que no todos tenemos las mismas capacidades, aptitudes y conocimientos, y considero delito calificar el trabajo de los demás por las horas que los veas en su puesto.

Personalmente, esto me pasa y no descarto que me pase en el futuro porque nuestro país está muy verde en competencia productiva. Afortunadamente mis jefes tienen una mente más abierta a la flexibilidad y comprenden mi postura, pero eso no les pasa a todos.

El explotar mal el tiempo de un trabajador, desde mi punto de vista, lastra la productividad de una compañía. Está cansado, su día es más corto, no tiene tiempo para sus asuntos personales, se siente esclavo del trabajo por lo que se acaba quemando y, si éste vale mucho y encuentra una cosa mejor, lo pierdes.

Empresario, “el bullying” en nuestro país existe más allá de en los colegios, se puede estar ejerciendo en tu propia oficina y si no te das cuenta puedes perder a profesionales valiosísimos y por ende, valiosísimos resultados. ¡Ojo al dato!

Atentamente: Una trabajadora productiva

Como todo en nuestro país, ¡llega tarde, pero llega!
Siendo hoy el primer día laboral de la famosa modificación de la ley antitabaco, que entró en vigor este 1 de enero del 2011 y que ocasionó que más de uno empezara el año incumpliendo la promesa vana que se hizo el año anterior de dejarlo por miedo a las multas, nos encontramos con un panorama que visualizo desde hace muchos meses: somos víctimas de la distracción política.

Aunque mi salud y cabello agradecerán esta ley infinitamente, a lo largo del día, me he encontrado a bares tan vacíos como en agosto, cuando todo el mundo está de vacaciones. ¡Es que da palo hasta hacer la pausa de la mañana, con el frío que hace sin poderte fumar el pitillo con el cortado!

¿Es así como nuestros gobernadores pensaban paliar la crisis: apaleando a los empresarios dueños de bares que buenamente se ganan la vida?

Esta medida no la encuentro negativa, sino fuera de lugar. No es el momento de jugar con los detalles que marcan la diferencia del estar bien de una microeconomía. Por contra, espero que esto mejore la productividad de unos cuantos, que falta le hace al país.

Estoy confusa, no sé que más pensar al respecto. Bueno, ¡ya veremos!

Atentamente: Una fumadora pasiva

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