Si pudieras elegir entre cobrar más sueldo o pagar más barato los productos que más te gustan ¿cuál sería tu elección?
Está claro que en frío y sin pensarlo demasiado escogerías ambas porque ¿a quién no le gustan las ofertas? y ¿a quién no le gustaría que le aumentaran el sueldo?
¿Qué pasa por aquí?… y nuestro sueldo
El pasado trimestre, el Consejo Europeo pidió a Zapatero que ajustara los salarios porque España es poco productiva, poco competitiva. No se puede permitir tanto empleo público con lo poco productivo que es el país. Pese a esto, el mes de octubre el INE publicaba datos esperanzadores de la reducción del paro en España situándolo por debajo del 20%, dato con espejismos ya que esta reducción se debió a la disposición de 90.300 puestos de trabajo en el sector público y al aumento de la temporalidad.
Estos datos no son simples cifras o palabras publicadas en un periódico con las que nos debamos familiarizar, esto nos debe preocupar. Mientras en España la situación no mejora en otra parte del mundo se está buscando mano de obra más barata que permita seguir con la producción que aquí ya no se consigue. Se reduce el empleo, por ello el poder adquisitivo, por ello el consumo, por ello empresas que reducen precios, por ello reducción de costes, por ello destrucción de puestos de trabajo, por ello uno más a la tasa de paro.
Mientras se proliferan los despidos, nuestro gobierno acaba de publicar una reforma laboral de risa, que básicamente copia el contenido del hasta entonces vigente Estatuto de los trabajadores, añadiéndole alguna que otra temerosa modificación
¡Vamos, un autoplagio!
¡Señores, o nos ponemos serios y empujamos todos el carro o el motor no encenderá nunca!
Necesitamos medidas más agresivas y realistas. Hay muchos puestos de trabajo ocupados por incompetentes improductivos hace miles de millones de años en la misma empresa, a la vez que hay por ahí entregando currículos o pendiente de infojobs un trabajador como Dios manda. La empresa no está dispuesta a afrontar el coste tan alto del despido del primero pero tampoco la incorporación del segundo si tiene que ser a la vez, por esto se estanca el tejido laboral.
Yo soy trabajadora y no estoy a favor del empresario usurero que desangra al empleado hasta la última hora extra sin pagarla y con el doble o triple de trabajo del que éste puede sanamente soportar, pero soy realista y veo en mi día a día que nuestro sistema laboral necesita mucho 3 en 1. Ofrecer al empresario y a la misma administración pública una solución a la improductividad sería algo sensato y no menoscabaría la profesionalidad de nadie.
…¿Qué pasa por allí?… y los precios
Creo yo que casi todos somos conscientes de dónde provienen la mayoría de los productos que consumimos. En nuestra casa, sin ir más lejos, podemos ver que más del 60% de los productos (equipos, mobiliario, ropa, zapatos, productos de higiene, alimentos, etc) provienen del extranjero. ¿Sabéis cuantos de éstos productos o una parte de ellos provienen de China, Taiwán, Corea, India, Tailandia o Filipinas? Seguro que por lo menos una parte de cada producto proviene de estas manos.
Gracias a la pobreza y explotación de esta gente, aunque suene feo, el primer mundo económico puede disfrutar de mejores condiciones de vida, más variedad de productos y de precios. Nos beneficiamos de gente que, aún trabajando, algunos viven en condiciones infrahumanas con un PIB por cápita de menos de 300$ al mes, teniendo que mantener a grandes familias, sufriendo grandes problemas de salud y con limitados accesos a medicamentos (por variedad y precio) y a educación.
¡Al demonizar y culpar a las empresas por la deslocalización empresarial que han ido ejercitando en los últimos años en busca de reducir sus costes para ofrecer precios más bajos sin que reduzca considerablemente su margen de beneficios, siendo nosotros, los consumidores quienes prácticamente los hemos incitado a hacerlo, estamos siendo muy hipócritas!.
… ¿A quién le importa?
Tenemos por un lado a China, un país actualmente famoso por un población unida e involucrada en el trabajo a destajo con una calidad de vida pésima (que parece no importarnos demasiado), algo inimaginable para las sociedades occidentales de nuestra generación, con un increíble ahorro y movimientos agresivamente rápidos de expansión.
Por otro tenemos a Estados Unidos de América, que pese a que actualmente son altamente dependientes de la economía china, su presidente se atreve a dar un discurso en el que prodiga que “el crecimiento de un país no tiene que ser a costa de otros” pero sin embargo deja claro lo siguiente: “mientras yo sea presidente, no sacrificaremos el futuro de nuestro país, o nuestro liderazgo en el mundo”. ¿Cómo se come eso?
Por favor, desde principios de la historia de la humanidad es sabido que un líder es líder siempre que haya alguien a quién liderar, alguien por debajo o inferior en algún aspecto.¡Vivimos en un mundo de hipócritas!
Salvando el discurso contradictorio del presidente Obama, lo que sí está claro es que no existe intención alguna de velar por lo que las grandes sociedades occidentales defienden a capa y espada, Los Derechos Humanos.
¿Acaso estas personas no tienen derecho a una vida digna, con un trabajo digno, cobrando un salario digno que les permita una vivienda digna, criando a sus hijos dignamente, bebiendo agua digna y comiendo alimentos dignamente sanos?.
¡Vamos, todo lo que buenamente tenemos y en lo que ya ni pensamos!.
…¿Qué más podría pasar?
La producción y la productividad china se pueden convertir en un modelo de conducta y de negocio.
Esto conlleva una reducción del nivel de vida al que actualmente estamos acostumbrados y donde países como Portugal, Grecia, España, el este de Europa y América latina somos los más vulnerables. Los jóvenes sufrimos un futuro cada vez más incierto, porque las medidas tomadas por los gobiernos cada vez más afectan el corto plazo dejando de lado la continuidad de nuestro modelo de vida.
¡Si la mano que mueve los hilos comete un error, lo primero que se corta cuando algo va mal no es un dedo, sino los hilos! Lo estamos empezando a ver con el actual sistema, nosotros somos esos hilos, los que no estamos ni en política, ni en el consejo de dirección de los grandes bancos y cajas, ni somos directivos de grandes empresas.
Es posible llevar una empresa con ética, en la que los empresarios actúen sin agredir la dignidad de los trabajadores. En la que se puede conseguir beneficios, beneficiando a otros. En la que se puede crecer sin despedir indiscriminadamente a los empleados aprovechando el actual escenario de crisis, sin necesitarlo.
Es posible trabajar con ética, en la que el trabajador sea productivo con el trabajo que le toca y si puede más lo hace, pero si no puede, debe pedir ayuda. En la que trabajar en equipo sin estafar a la empresa buscando más beneficio del que obtiene como producto de su trabajo. Sin agredir al compañero con chismes ni comentarios desafortunados. ¡Esto no es productivo!
Me da la impresión que nuestros homólogos asiáticos no tienen tiempo para estas cosas y allí eso casi no debe pasar. ¡Ojo al dato!
La búsqueda por nuestra parte de obtener los precios más bajos y por la empresa mantener o mejorar su margen de beneficios es una cuerda en constante tensión. ¡O se rompe o se queda en un lado!
Lo que ha conseguido nuestra sociedad por proteger al miembro más débil de la relación laboral se puede perder si no trabajamos todos juntos por proteger nuestros derechos y hacerlo con sensatez. ¡No permitamos un retroceso!
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